domingo, 20 de enero de 2013

LA ASESINA DE LA NOCHE DE MUGENBOURG


El amanecer sorprendió con los primeros rayos del alba a nuestros tres viajeros bañando sus cuerpos e iluminando un poco la zona en la que se encontraban, la cual estaba calcinada debido al combate de la noche anterior.
El primero en despertar fue Goshia, le siguió Ambar y tras que la explicación de lo ocurrido intentaron despertar a Gin pero era imposible, no había forma de lograrlo, hasta que Goshia tuvo una idea.
-         Eh, Ambar, ¿Y si le tiramos al agua para que se “refresque un poco las ideas”? – preguntó un alegre aunque algo cansado Goshia.

-         Hagámoslo, ya que no reacciona de manera normal a nuestras peticiones – respondió ella.

Entre los dos cogieron a Gin por los brazos y las piernas, se acercaron al arroyo y tras balancearle unas cuantas veces, le lanzaron al agua salpicando toda la hierba de alrededor y provocando que Gin se despertase gritando.
-         ¡¡SOCORRO!! ¡¡ME AHOGO!!

-         Jajajaja – se reía Ambar mientras se sujetaba el estómago al ver a Gin chapoteando aterrado, con los ojos cerrados y el pelo blanco y largo empapado tapándole la cara, lo que le daba un aspecto entre aterrador y cómico.

-         Gin… Jajajaja… - reía también Goshia – abre los ojos y si tu mata de pelo te permite ver fíjate en tu situación.

Gin dejó en esos momentos de moverse como un histérico y se apartó el pelo, y al verse en la situación en la que estaba se empezó a poner rojo, primero por la vergüenza y luego ya de rabia.
-         ¡HIJOS DE PUTA! ¡ME LA PAGARÉIS! – gritaba rabioso.

-         JAJAJAJAJAJAJAJAJA – se partían de risa los otros dos. – En fin…jajaja…será mejor que continuemos nuestro viaje…por cierto chicos…gracias por salvarme anoche – dijo Ambar.

-         No fue nada, ¿verdad Gin? – dijo un feliz Goshia

Gin empezó a andar furioso, avergonzado y bufando a sus dos compañeros, mientras estos dos le seguían de cerca mientras mantenían una agradable charla. Al llegar la tarde, apenas quedaban ya horas para que el sol se pusiese y diera paso a la noche, llegaron a una ciudad llamado Mugenbourg.
Gin que se había pasado todo el viaje hasta allí enfurruñado y sin abrir la boca, se giró, miró a sus amigos y echó a correr por las calles de la ciudad. Sus dos acompañantes se lanzaron en su persecución, le alcanzaron justo cuando estaba a punto de atacar a un par de personas para alimentarse, estas dos personas se dieron cuenta de lo que era y echaron a correr aterrorizados, mientras Gin se zafaba de Goshia y echaba a correr en pos de su “cena”.
En esos momentos por una calle cercana se acercaba una persona de ojos rojos como la sangre y pelo rosa recogido en una coleta, vestía ropa negra y la expresión de su cara era seria. Los dos habitantes del lugar chocaron de lleno contra ella cayendo al suelo, la miraron muertos de miedo, sabían quién era.
-         Tú..tú..¡tú eres la asesina de la noche! – gritó uno de los dos.

-         Je…es correcto eso…te has ganado un premio humano inservible para este mundo – La chica de pelo rosa le cogió del cuello de la camisa y con una fuerza sobrenatural le elevó del suelo hasta poner su labios cerca de la yugular de esa persona, después abrió la boca e hincó sus colmillos bebiendo su sangre.

Momentos después llegó corriendo Gin y se quedó paralizado observando como una chica de pelo rosa le había robado descaradamente a sus presas y se estaba alimentando en su propia cara.
-         ¡TÚ! ¡ESOS HUMANOS SON MÍOS!

-         ¿Qué humanos…? ¿Te refieres a este despojo de piel y huesos sin ni una gota de líquido revitalizante en su interior? Si tanto los quieres, ahí los tienes -  la chica cogió los cuerpos sin vida de las dos personas de las que se había alimentado y se los lanzó a nuestro vampiro “canoso”.

-         ¡TE MATARÉ POR ELLO POR MUCHO QUE SEAS TAMBIÉN UNA VAMPIRO! – gritaba Gin enloquecido.

-         ¿No crees que primero deberías presentarte antes de asegurar que vas a hacer algo a alguien?  Ya sé que eres un vampiro, y que lo soy yo, pero me odio a mí misma por ser lo que soy pero odio aún más a los vampiros que existen en el mundo, por si te interesa, mi nombre es Raisa, Raisa Masamune.

-         Yo me llamo Gin – dijo este algo más relajado pero seguía temblando de ira -  y ahora te mataré. – Empezó a correr hacía ella y estiró el brazo para golpearla pero Raisa había desaparecido y en cambio el golpe se lo había llevado Goshia en la cara que había aparecido en esos momentos allí en busca de Gin.

-         ¿¡TÚ ERES IMBÉCIL GREÑAS BLANCAS!? – gritaba Goshia

-         ¡NO ME GRITES CHUCHO ASQUEROSO! NO ES CULPA MÍA QUE ESTÉS SIEMPRE EN EL MEDIO DE TODO – replicaba Gin.

Raisa observaba todo  apoyada en la pared de un edificio mientras sonreía de forma irónica la pelea del vampiro y el licántropo.
-         ME HE CANSADO DE QUE HAGAS SIEMPRE LO QUE TE DE LA GANA GIN – Goshia se transformó -  TE DARÉ UNA LECCIÓN QUE NO OLVIDARÁS JAMÁS

Gin se puso en modo de ataque mientras le respondía a su amigo - ¿TÚ Y CUÁNTOS MÁS COMO TÚ CHUCHO SARNOSO?
-         Muy divertido, me hacéis reír mucho… - Dijo Raisa en esos momentos – así que sois un vampiro y un licántropo que viajan juntos…qué extraño es de ver… a la vez que…¿tierno? No me digas que…¡sois pareja!

-         ¿¿¿¡¡¡QUÉ ACABAS DE DECIR TÚ PELIRROSA!!!??? – gritaron los dos.

-         Lo que oís, además…jejeje, estáis rojos los dos, eso es que he atinado, ¿no? – siguió picando Raisa.

-         ¡VALE, SE ACABO, TE MATO AHORA MISMO!  - Dijo Gin preso de la ira.

-         TE APOYO GIN – Goshia se lanzó junto a su amigo a por la vampira.

-         Niños… - suspiró la vampira mientras esquivaba los ataques de ambos con suma facilidad. - ¿A cuál de los dos le gusta volar? Creo que será a ti Gin… - le agarró del pelo, y le dio un puñetazo fuerte mandándole a volar contra la casa de en frente, segundos después Goshia salió volando en la misma dirección e impactó en la pared de la misma casa. Ambos impactos dañaron gravemente el edificio provocando que se viniese abajo con un estruendo enorme, levantando polvareda y dejando muchas muertes en el desplome.

Goshia y Gin se levantaron del suelo heridos pero enteros, y se lanzaron de nuevo contra Raisa, esta vez lograron golpearla pero cuando iban a dar el golpe de gracia, Raisa escapó y Goshia destrozó la mitad de la pared de otro edificio. Así iba pasando la noche, ya llevaban 4 edificios destruidos, miles de muertes y en esos momentos se encontraban cerca del orfanato.
-         Goshia…debemos acabar ya con esto… - dijo Gin casi sin fuerzas, con un ojo cerrado sujetándose el brazo derecho, la ropa rasgada pero sin camiseta, con su pelo lleno de restos de escombros y polvo y sangrando toda la cara.

-         Lo sé…Gin…pero…es muy ágil…¿alguna…idea…? – preguntó Goshia no en mejor estado, él tenía la cara llena de sangre, una mano rota y estaba sin ropa salvo por un trocito de los pantalones que había resistido a la batalla.

-         Sólo…se me ocurre…usar…las…bolas de…energía…

-         Hagámoslo…

-         ¿Qué estáis tramando?  - dijo Raisa llena de arañazos, con la sangre de sus combatientes manchando su ropa rasgada, el pelo revuelto y sucio y escupiendo sangre por la boca mientras se ponía enfrente de ellos dándole la espalda al orfanato.

Ambos amigos crearon las bolas de energía con algo de la que les quedaba y se las lanzaron a la vampira que las esquivó en el último segundo, haciendo que destruyeran el orfanato en una gran explosión, dejando a ambos amigos paralizados por lo que acababa de ocurrir mientras se oían los últimos gritos de los niños en medio de la explosión.
-         Gracias…por hacerme el trabajo sucio…al final me habéis ahorrado el ensuciarme las manos… jejejeje…

-         Deberías callarte, estarás más guapa sin soltar una palabra – dijo una sombra con los ojos brillantes, después le dio un golpe a Raisa y se la echó a los hombros.  – Y vosotros dos…

-         Am…Ambar…nosotros no pretendíamos… - empezaron a decir los dos amigos mientras se abrazaban el uno al otro muertos de miedo.

-         ¿¡CÓMO SE OS OCURRE MONTAR EL ESCÁNDALO QUE HABÉIS MONTADO!? ¡VENID AQUÍ, NO HUYÁIS COBARDES! – gritaba Ambar mientras les perseguía corriendo por las calles llevando a una Raisa inconsciente con ella. 

UN ATAQUE CONJUNTO, EL TORNADO DE FUEGO


-         Goshia, déjame esto a mí, puedo ocuparme yo solo de ellos…no son muchos…tan sólo son…10, no será problema para mí – susurró Gin.

-         ¡Y una mierda! Yo también quiero divertirme…además… -  Goshia olfateo el aire -  huelo algo raro proveniente de sus armas…

-         Como quieras…aunque ya te digo que poco vas a poder hacer – replicó Gin.

Ambos se transformaron y se abalanzaron sobre los cazadores, éstos al verse atacados decidieron defenderse, mientras ocho sacaban sus armas , los otros dos se llevaban el trofeo que habían conseguido lejos de la batalla que iba a librarse en ese claro en breves momentos.
-         ¡¡ATACAD TODOS!! – gritaba el jefe del grupo de cazadores.

El jefe y dos más empezaron a disparar, pero ambas criaturas de la noche eran veloces y se sincronizaban muy bien, pronto los cazadores estaban cubiertos de heridas producidas por los arañazos, y con la ropa rasgada hasta tal punto que a alguno se le veían los calzoncillos.
-         Me he hartado, ¡Zurt!

-         ¿Sí, jefe? -  preguntó el cazador nombrado.

-         ¿Has traido la munición especial? – preguntó el jefe.

-         Sí, la tengo en esta caja  que tengo a mis pies señor.

-         ¡Bien hecho! ¡Todos, proveeros de la munición especial, será la única manera de acabar con ellos!

-         ¡Sí! – gritaron los cazadores mientras cambiaban las municiones de sus armas por las nuevas.

Mientras hacían eso, Goshia y Gin se habían acercado hasta donde estaba Ambar y la habían rescatado.
-         Es hora de acabar ya con esto, ¿no crees vampirito?

-         ¡Vuelve a llamarme así y te hago filetes chucho asqueroso! – gritó Gin.

-         Jajajajaja, en fin…vamos allá.

Ambos volvieron a la batalla justo cuando los cazadores se terminaron de preparar y les empezaron a disparar, esquivaron las balas, pero a cada uno le impactó una bala en el cuerpo. A Goshia la bala le atravesó el brazo derecho provocándole un grito y una marca en forma de quemadura en la piel.
-         ¡ARGH! ¡¡ODIO LA PLATA, OS LA VAIS A COMER ENTERA!! – gritaba loco de ira el hombre-lobo.
Goshia no era el único que se quejaba, Gin estaba retorciéndose de dolor en el suelo tras haber sido alcanzado con una bala en la pierna de un color violeta. Estas balas eran especiales para los vampiros, estaban hechas de luz ultravioleta, letal para los vampiros.
-         Mi pierna…¡HIJOS DE PUTA! –Gin empezó a blasfermar contra ellos cada vez de forma más seguida.

-         Gin…creo que sólo podremos ganar de una forma…si actuamos otra vez igual que ahora puede que esta vez acaben matándonos… - decía Goshia.

-         ¿Y qué propones? ¿Cuál sería la nueva táctica de ataque? -  preguntaba Gin.

-       -  Tú que cuál crees que es… - dijo Goshia mirándole de esa forma en la que se miraban cuando se decían cosas sólo con la mirada, tras eso Gin lo entendió y ambos se pusieron manos a la obra activando ambos sus poderes. Pronto empezó a soplar una brisa cada vez más fuerte que iba convirtiéndose en un tornado poco a poco, mientras tanto Gin concentraba todo el poder que podía en una bola de energía calorífica que lanzaría en el momento oportuno.

-        -  ¡AHORA GIN! – gritó Goshia tras mandar el tornado que había creado contra los cazadores, Gin lanzó su bola que estalló en el interior del tornado liberando todo el calor contenido y convirtiéndolo en un tornado de fuego que arrasó con la vegetación y con los estupefactos cazadores abrasándoles y despedazando su piel poco a poco. Al final el tornado se disipó y los cazadores cayeron muertos, menos uno que se alejó como pudo herido de gravedad mientras gritaba a los dos amigos.

-        - ¡JURO QUE ME VENGARÉ, RECORDAD ESTE NOMBRE Y NUNCA LO OLVIDEIS! ¡RECORDAD EL NOMBRE DE ZURT!

Tras eso Goshia y Gin cayeron agotados e inconscientes al suelo cerca de donde estaba el cuerpo de Ambar.

DESCUBRIENDO EL PODER INTERIOR


-         Escuchad vosotros dos -  soltó Ambar mirando seria al vampiro y al hombre-lobo.

Gin y Goshia miraron fijamente a Ambar esperando saber que iría a decirles ésta. A cada momento a ambos les iba entrando un sopor que iba aumentando por momentos debido a que se estaban durmiendo con lo que les estaba explicando Ambar sobre la forma de evitar los peligros que se encontrarían por el camino en dirección hacia el Consejo.
-         Y esa es la manera en que llegaremos sin casi ningún problema, ¿lo habéis entendido par de tontos?

-         Claro que sí – respondieron ambos.

-         Y una mierda, pero en fin, espero que salga todo bien… por cierto, ¿sabeis usar y controlar vuestros poderes?

-         ¿Te refieres a cambiar de forma? – preguntó Goshia.

-         No, sino a un poder interior, cierto es que no todas las criaturas poseen un poder interior, pero lo he visto en vuestra mirada, he visto que teneis el don, así que… ¿quién será el primero en probarlo?

-         ¡ÉL! – dijo Gin tras empujar a su amigo mientras éste se resistía y le lanzaba miradas asesinas a aquel con el que se había criado – lo siento, viejo amigo, pero no me fío ni un pelo…

-         ¿¿¡¡Y TENGO QUE SER YO EL CONEJILLO DE INDIAS!!?? – gritaba Goshia a Gin.

-         ¡Dejad de discutir los dos! Veamos, te llamabas Goshia, ¿no? – preguntó Ambar y tras recibir un asentimiento por parte de Goshia, ésta continuó – Bien, ahora junta las manos pero dejando un espacio entre ellas y busca una energía que fluya en tu interior, la notarás, es una energía aún más fuerte que el lobo que posees, y tú – dijo señalando a Gin – no te has librado, tras él, probarás tú y me da igual lo que digas.

Goshia buscó en su interior, tras media hora notó algo dentro de él que no era igual a su poder de lobo y lo liberó haciendo que se formara una brisa que iba aumentando de fuerza a cada segundo.
-         Bien hecho…ahora…antes de desactivar tu poder…concentra la energía en el espacio que hay entre tus manos – le dijo Ambar.
Goshia lo hizo y al cabo de dos minutos se pudo ver que se había formado una bola de color azul claro con reborde blanco que desprendía haces de viento en todas direcciones.
-         ¡Ahora lánzala contra esa roca! – gritó Ambar en medio del vendaval mientras ella y Gin intentaban asirse a algo para no salir volando. Goshia gracias a su fino oído la oyó y lanzó la bola contra la roca que al impactar la cortó con el poder del viento y acto seguido fue desintegrada por la energía contenida. Después de eso, sorprendido se concentró y desactivó su poder.

-         Bi…bien… es tu turno Gin… - soltó la ángel caído.

Gin hizo lo mismo que Goshia y liberó su poder, provocando que la temperatura aumentase de forma alarmante y que los rayos del sol del atardecer se volviesen tan brillantes que cegaban y desorientaban. Al lanzar la bola de energía el efecto fue similar a la bola anteriormente lanzada. Tras desactivar su poder se acercó a los dos que estaban esperando bajo un árbol para evitar el poder de Gin, a pesar de las quemaduras en el cuerpo de éste, Ambar le felicitó y les comunicó que lo más probable es que les admitiesen en el ejército a ambos por el potencial que tenían.
Esa noche mientras descansaban plácidamente cerca de un arroyo, fueron atacados por un grupo de cazadores que hirieron y capturaron a Ambar. Ambos amigos, se levantaron, cambiaron de forma y se miraron sonriendo de forma malévola al darse cuenta no sólo de que sería su primera batalla para sobrevivir sino también, porque se iban a dar un festín tras derrotarlos y salvar el pellejo de la plumífera.

jueves, 17 de enero de 2013

UN ÁNGEL CAÍDO DEL CIELO, AMBAR LA OSCURA



Goshia entró en la habitación tras Gin ya medio transformado por si acaso, ambos se acercaron lentamente a la cama, en la que sólo había un par de plumas negras.
-          Quizás podría haber sido un cuervo que hubiese estado en la habitación…pero no me cuadraría entonces el olor… - comentó Gin.

-          ¡Al suelo Gin! – gritó Goshia  mientras se tiraba encima de su amigo derribándolo haciendo que éste pudiera esquivar el ataque que les habían lanzado.

-          ¡Quitate de encima perro! – gritó Gin mientras apartaba a Goshia y ambos se ponían en modo ataque para responder a lo que se les viniese encima.

-          ¿Quiénes sois y qué quereis? Pero lo más importante, ¿por qué habeis irrumpido en mi habitación? – preguntó una voz desde la oscuridad.

-          Esa voz…me suena -  dijo Gin.

-          ¡Calla niño! Ahora mismo estáis en mi “territorio” y podría hacer con vosotros lo que quisiera…pero…puede que me fueseis útiles… - siguió hablando el ser. – Por de pronto, nos vamos a ir de aquí y os voy a llevar ante el Consejo para ver si estáis identificados, en caso contrario, será un placer para mí el hecho de acabar con vosotros dos.

Tras esto, lanzó un mueble contra la ventana rompiendo la pared y aprovechando el revuelo ocasionado, agarró a Goshia y a Gin y salió volando por el hueco mientras el dueño y más gente observaban cómo se alejaba volando una mujer con aspecto grácil, pero con alas de ángel, aunque a diferencia del color blanco de los ángeles de la Biblia, ésta tenía las alas de color negro rojizo como la sangre, lo que le daba un aspecto macabro.
Tras dos horas de vuelo, los tres descendieron a un claro dónde Gin y Goshia se quedaron observando al ser que tenían enfrente mientras éste se presentaba.
-          ¿¡Y ESO NO PODÍAS HABERLO HECHO DESDE UN PRINCIPIO!? – gritaron ambos amigos.

-          Por lo que veo, sois no sólo estúpidos sino que además no teneis cerebro – les dijo la ángel caído.

-          A todo esto…¿cómo te llamas? -  preguntó Goshia.

-          Ambar y soy una miembro del Consejo.

Goshia y Gin se miraron, y después miraron a Ambar.
-          ¿Qué os pasa, se os ha meado encima un ratón o qué?

-          Que o nos explicas por qué has hecho lo que has hecho o te capturamos y te llevamos a ti ante el Consejo, no creo que les guste mucho la idea de que una de los suyos haya provocado un escándalo en una posada – dijo Gin.

-          Sin contar con el hecho de que ha habido testigos de que un ser alado se ha llevado a dos personas de allí, todo esto queramos o no llegará a oídos del Consejo, porque una noticia así se difundirá rápido…pero de nosotros depende que cargues con toda la culpa o que te ayudemos a evitar una bronca del siglo – remató Goshia.

Ambar les miraba alucinada, no sabía cómo reaccionar, ¿de verdad se había encontrado con un vampiro y un licántropo? No es que no oliesen al olor característico de la propia raza de cada uno si no que…para empezar no todos los licántropos y vampiros lograban llegar a soportarse siquiera y los pocos que lo lograban eran muy raros de encontrar, por otro lado, tenía que llevarles sí o sí ante el Consejo enseguida ya que el tiempo apremiaba y no podía darse el lujo de dejarles sueltos, ¿qué debía hacer?

martes, 15 de enero de 2013

EL COMIENZO



Goshia y Gin habían decidido que por fin tenían la fuerza suficiente como para empezar a vivir aventuras lejos del hogar, por lo que un día cogieron las cosas necesarias y se reunieron en la zona de entrenamiento.
-          ¿Dónde se habrá metido ese chupasangres? Siempre se retrasa, a saber con qué me sale esta vez… - se quejaba Goshia de vez en cuando.

Al rato llegó andando tranquilamente Gin, cubierto por una capa para evitar que los rayos del sol le quemasen la piel.
-          ¡Por fin! ¿Se puede saber qué andabas haciendo?

-          Tranquilo chucho…estaba alimentándome para el camino, recuerda que yo necesitaré alimentarme más veces que tú.

-          En fin… - suspiró Goshia – vámonos, por cierto, se supone que eres un híbrido, ¿a qué se debe el trapito encima tuya? ¿Es que acaso te me has vuelto finolis y no me he enterado?

-          Te juro que algún día te mataré chucho pulgoso, me da igual que seas mi amigo…

-          Oh, vamos Gin, deberías reconocer mis bromas a estas alturas de nuestra vida juntos…

Gin sólo le miró con los ojos entrecerrados y echó a andar a un ritmo rápido para alejarse de su amigo lo más posible mientras un risueño Goshia le seguía a pocos pasos. Al llegar la tarde se encontraban cerca de una posada en la linde de un bosque.
-          ¿Qué te parece si pasamos la noche allí? -  preguntó Goshia.

-          Me parece, además estamos cansados y hambrientos, lo digo porque tu estómago se oye a kilómetros de distancia, a este paso podrías alertar a algún cazador…

-          Muy gracioso “anciano de pelo blanco”, no eres el más indicado para hablar, tus greñas blancas podrían verlas desde las montañas cercanas.

Tras el último comentario, Goshia recibió un bufido por parte de Gin y ambos entraron en la posada.
-          Buenas tardes, disculpe, ¿no tendría una habitación libre por casualidad, verdad? – preguntó Goshia al dueño, que era un tipo gordito y de cara amigable.

-          Pues habéis tenido suerte, me queda una, ¿ a dónde os dirigís? Si no es una molestia preguntar.

-          ¡A usted que le importa! Denos la llave de la habitación y diganos cuanto le debemos – soltó Gin arrebatándole de mala gana la llave de la mano al posadero y subiendo luego las escaleras.

-          Vaya modales se gasta su amigo…

-          No hace falta que me lo diga…siento la escenita…y encima soy yo el que acabo pagando la habitación…en fin… ¿cuánto le debo?

-          80 monks (moneda de oro).

-          Aquí tiene -  dijo tras entregárselos y dirigirse hacia las escaleras.

-          La cena es a las 22.00, no se retrasen.

-          Vale, gracias.

Goshia subió por las escaleras y siguió a su olfato para localizar la habitación, la encontró fácilmente, era la única que apestaba a vampiro pero había otro olor además del de su amigo ojeroso y decidió investigarlo junto a Gin.
-          Gin… ¿notas ese olor que proviene de una habitación cercana?

-          Sí, lo he olido desde que hemos entrado a la posada, al contario que tú por lo que veo, vamos a investigar – tras lo cual se levantó de la cama y salió directo a la habitación contigua.

Derribó la puerta de una patada mientras Goshia se llevaba una mano a la cara en plan: “no podía ser más delicado…” y lo que se encontraron en el interior les dejó sorprendidos.

lunes, 14 de enero de 2013

RAISA


Por el año 1600 apareció una chica a la que sus padres abandonaron cuando vieron que era diferente a ellos...O eso es lo que siempre la dijeron a ella. Pero en realidad lo hicieron por otro motivo. Raisa se crió en un orfanato de una pequeña ciudad. Pero ella no aguantó mucho en aquel lugar, así que decidió marcharse a la temprana edad de 10 años.Todos en aquella ciudad la conocían como la indeseada. Cuando observabas a las gentes de la ciudad veías que los peinados, los colores y cualquier cosa se te ocurriera, era igual en unas personas que en otras. Pero Raisa era distinta, ella de por sí, cuando nació, tenia el pelo rosa, y a medida que crecía el pelo lo hacia con ella, y jamas se lo cortó, lo tenia por el final de la espalda. Pero el pelo no era la única "anomalía" como ella lo llamaba. Los ojos que tuvo al nacer, y que sigue teniendo, eran rojos, rojos como la sangre según decían algunos. Los años fueron pasando y Raisa se dio cuenta de que no encajaría en ese lugar, y no se alejó mucho de esa idea. los habitantes asustados de que les hiciera algo, cogieron a Raisa y la ataron a un palo para quemarla. Pero el tiro les salió por la culata. Un hombre apareció en escena rescatando a la joven de su destino.
Raisa, pasó algunos años a su lado, incluso se casó con ese hombre. A los pocos meses del matrimonio, ella se quedó embarazada  pero perdió al niño, una y otra, y otra vez. Hasta cuatro embarazos en los que perdió a su hijo. Los años pasaron y ella se dio cuenta de que no envejecía,  sin embargo su marido si que lo hacia hasta el punto de que este murió mientras que Raisa se había quedado estancada a la edad de 19 años.
Raisa no sabia que hacer, ni el por que su marido había muerto mientras que ella seguía joven y viva. decidió investigarlo, ya que pensó que si se lo contaba a alguien, este no le creería. Se fue a la biblioteca y encontró libros interesantes... Pero los realmente interesantes estaban en la zona prohibida, por lo que fue  por la noche para echarles un vistazo sin que nadie la viera. En ellos encontró cosas interesantes, pero que no tenían mucho sentido.
Los años siguieron pasando y las cosas que había en aquellos libros se iban cumpliendo poco a poco...
-La eterna juventud, el corazón frió, los sentimientos desaparecidos... Todo encajaba en lo que aquellos libros ponía, pero no el hecho de que perdiera a sus hijos.
La jovial y alegre Raisa que un día fue, se convirtió en una chica bastante odiosa. cada vez que pasaba por las calles ocurrían asesinatos... la razón de esto es que Raisa  decidió abrazar a su verdadera naturaleza.
Ella, era un vampiro.
Con los años, y ya en el 1700 ella volvió a su ciudad natal, Mugenburg, en donde todo comenzó. y lo primero que hizo fue vengarse del orfanato en el que vivió durante años...
Las gentes de la ciudad comenzaron a llamarla La asesina de la Noche