jueves, 28 de marzo de 2013

UNA SEMANA DE SUPLICIO PARA GIN


El sol de la mañana siguiente entró por las ventanas de la habitación  de los chicos.
-         Mmm… chucho…apaga el Sol… - gruñía Gin.

-         ¿Y por qué no lo apagas tú? A mi dejame dormir… -  respondió adormilado Goshia.

Llegaron las 9.00 a.m y ambos seguían durmiendo, las chicas viendo que ninguno de los dos aparecía fueron a investigar qué les sucedía y al abrir la puerta les vieron durmiendo a pierna suelta. Gin estaba medio arropado y roncando con la cara enterrada en la almohada para evitar que los rayos del Sol le despertasen; Goshia estaba totalmente destapado, la ropa de la cama se encontraba en el suelo, mientras él abrazado a la almohada y en bóxers negros sonreía plácidamente, al ver eso Ambar entró a despertarles, Raisa se quedó en el umbral tapándose la cara con las manos debido al enrojecimiento de su cara al ver a Goshia en ropa interior.
-         Gin…Goshia…despertad…que tenéis que empezar con el castigo del Consejo… - decía Ambar.

-         Calla…y déjanos dormir plumífera…  - respondió Gin de mal humor tirándole la almohada a Ambar que la esquivó, y le dio a Goshia en toda la cara, justo cuando se giraba, con tanta fuerza que le hizo caerse de la cama.

-         ¿¡A QUÉ HA VENIDO ESO MOSQUITO!? -  gritaba a pleno pulmón el licántropo levantándose del suelo con la cara roja del almohadazo.

-         Tú a limpiarte las pulgas mañaneras chucho
Goshia cabreado se lanzó a por Gin cayendo encima suya y llevando a Ambar en la pelea entre ellos. Mientras discutían y se daban mordiscos, patadas, puñetazos…la habitación comenzó a destruirse a paso cada vez más rápido hasta que Ambar en un segundo cogió y paro la bronca dejándoles K.O.
-         Raisa, aquí tienes a Goshia – dijo lanzándoselo a la sonrojada aludida -  cógele e iros a Mugenbourg.

-         Va..vale…  - Raisa agarró a Goshia y ambos salieron de allí raudos mientras Ambar transportaba a un inconsciente Gin a la primera habitación que debía limpiar dónde le esperaban ya todos los utensilios de limpieza.
A los cinco minutos de haberle dejado Ambar allí, Gin despertó y tras observar dónde se encontraba  vio un pergamino que había encima de la cómoda, este decía así:
GIN, TE ENCUENTRAS EN LA PRIMERA DE LAS 2400 HABITACIONES QUE HAY EN EL EDIFICIO, PERO TRANQUILO NO TIENES QUE LIMPIAR TODAS, SÓLO DEBES LIMPIAR UNAS 900… TE HE METIDO EN LA PRIMERA HABITACIÓN PORQUE PERTENECE AL PRIMER LICÁNTROPO QUE SE UNIÓ A LAS FILAS DEL CONSEJO, AUNQUE YA ES ALGO ANCIANO SIGUE SIENDO BASTANTE FUERTE Y SOBRETODO ES UN VIEJO CASCARRABIAS QUE LE GUSTA TENER SU HABITACIÓN RELUCIENTE.
DICHO LICÁNTROPO LLEGA ESTA NOCHE ASÍ QUE PONTE CUANTO ANTES A LIMPIAR, PARA EVITAR QUE HUYAS, EL CONSEJO ME HA DADO PERMISO PARA PONERTE UN APARATO EN LA PIERNA QUE TE DA UNA DESCARGA FUERTE, SI INTENTAS HUIR SIN HABER ACABADO EL TRABAJO. PERO COMO NO PODRÁS HACER TODAS HOY, LO HE PROGRAMADO PARA QUE SE TE DESACTIVE AL HABER LIMPIADO UNAS 150, MUCHO ÁNIMO Y SUERTE.
                                                                                                                 AMBAR
P.D. : TE HE DEJADO UN BOTE EN SPRAY PARA QUE LO USES CUANDO HAYAS ACABADO DE LIMPIAR, A LOS HOMBRES-LOBO NO SUELEN GUSTARLES QUE UN VAMPIRO ENTRE EN SUS DEPENDENCIAS.
Tras leerla unas cuatro veces y seguir Gin con cara de estar flipando, bajó la mirada y vio atado a su pierna el cachivache de Ambar. Suspiró y empezó a limpiar a fondo la habitación, las horas iban pasando y sin que se diese cuenta se le echó encima la tarde, eran ya las 19.30 cuando sólo le faltaba por acabar la última habitación de ese día.
-         Uuff… menos mal… ya acabo esta habitación con su correspondiente baño y podré descansar… - decía Gin por lo bajo mientras limpiaba la habitación entera -  vale, ahora a por el baño…
Cuando entró en el baño y vio la cantidad de suciedad y mierda que había acumulada en ese baño, se le pusieron los ojos como platos, pensando que era una pesadilla, golpeó un poco del montón de mierda con el palo de la escoba y toda la montaña se le cayó encima, en medio de ese estruendo se pudo oír un grito que decía: ¡JODER, ME VOY A CAGAR EN TODOS LOS CHUCHOS DE ESTE PLANETA! Tras tres horas más de limpieza, salió por fin de allí, se le desactivó el dispositivo y fue justo cuando vio a Goshia y a Raisa que volvían de su día de trabajo en la ciudad de Mugenbourg.
-         Hola…¿cómo os ha ido?

-         Gin… - comenzó Goshia – no muy bien…pero antes que nada…

-         ¡APESTAS! ¡DATE UNA DUCHA SO PUERCO! Goshia nos vemos mañana -  Raisa interrumpió a Goshia, y tras decir eso se alejo hacia su habitación, pero se giró un momento para ver a Goshia y no se dio cuenta del escalón de la escalera y entre gritos y injurias contra el mundo y contra Gin fue rodando escaleras abajo mientras Goshia y Gin observaban desde la barandilla muertos de la risa y sin saber si bajar a ayudar. Lo peor de ese día para Gin ya había pasado pero aún le quedaba una semana de limpieza y otras tres semanas más en las que no tenía ni idea de qué le harían hacer.

UN SENTIMIENTO NUEVO


El nuevo día llegó, y con él trajo gritos y golpes de la habitación dónde habían dormido Gin y Goshia.
-         ¡GIN, ALEJATE DE MÍ! ¡ESTÁS HELADO! -  gritaba Goshia.

-         ¡EL QUE DEBE ALEJARSE ERES TÚ, CHUCHO, QUE ERES UNA ESTUFA CON PATAS! – replicaba el otro.

Y así seguían cuando la puerta de su habitación se abrió y en el umbral se encontraban Raisa y Ambar, con cara de pocos amigos. Ambos amigos se giran al oír la puerta abrirse y al ver las caras de las otras se abrazan con miedo al saber lo que les espera mientras Raisa cierra la puerta, Ambar se acerca a los dos.
Minutos después salen las dos sacudiéndose las manos, y dejando la puerta abierta tras la que puede verse a ambos amigos en el suelo K.O con chichones por un tubo.
-         Y no volváis a pegar gritos a las 7.00 a. m  - dijo Raisa.

-         O volveremos a recordaros lo que os pasará – remató Ambar.

Sobre las 10.00 a. m todos salieron a desayunar para reunirse después con el Consejo y ver qué pasaba al final con ellos. Según como se acercaban a la sala donde iba a celebrarse el juicio, el ambiente se volvía más tenso, tanto que podía cortarse fácilmente con un cuchillo.
Al fin entraron y se situaron en frente de todos los miembros del Consejo que iban a juzgarles, todos estaban sudando y comenzaron desde el principio, desde el caso de la posada.
-         Primer caso, el agujero producido en la pared de una de las habitaciones de cierta posada situada en la linde de un bosque, por la noche del mismo día de ingreso de un vampiro y un licántropo en ella para pasar la noche. Ese agujero fue provocado por el impacto de un mueble contra dicha pared con bastante fuerza y tras lo cual los testigos allí presentes vieron como una “persona con alas rojizas” salía volando en la oscuridad de la noche llevando agarrados en sus manos a dos hombres. Por esto, su castigo, Ambar, miembro del Consejo, al ser un delito menor será penado con el cese de su voto y participación en su cargo durante el plazo de un mes.

-         Siguiente caso, destrucción de varias viviendas, innumerables muertes y destrucción de un orfanato en la ciudad cercana, Mugenbourg. Los causantes de tales destrozos y de la reducción de la población sin contar con la muerte de los niños, son: Goshia, licántropo, y Gin y Raisa, ambos vampiros. Este delito tiene aún más miga que el anterior, pero no como para mandaros a la horca, por ello, vuestro castigo será el de servir a la “comunidad”. Vuestro castigo durará el mismo tiempo que el de Ambar, un mes. Gin, tú comenzarás esta semana limpiando cada una de las dependencias de los licántropos unidos a las filas del Consejo, Raisa y Goshia, vosotros iréis a Mugenbourg a ayudar a los que siguen vivos, e intentar reparar el daño causado. Podeis retiraros todos.

Al salir se pusieron a hablar del tema, mientras daban una vuelta por los alrededores, pero llego un momento que los chicos se separaron de las chicas diciéndoles que iban a entrenar a la zona de entrenamiento, tras lo cual se alejaron y comenzaron a hablar de cosas personales.
-         ¿Qué ocurre Goshia? Por cierto, os odio, a mi me toca limpiar vuestras cacas… - decía Gin.

-         No es culpa mía que el Consejo te haya impuesto ese castigo… En fin… Lo que quería decirte es que… Bueno… Yo… - balbuceaba Goshia.

-         Quieres soltarlo ya, espera… - Gin miró a Goshia y luego se fijó en como se alejaban Ambar y Raisa y de cómo su “hermano” no paraba de mirar de vez en cuando para allá. -  ¡A ti te gusta una de las chicas! – gritó sorprendido Gin.

-         Qué… -  dijo Goshia empezando a sonrojarse -  ¡no grites eso!

-         O venga… Sabes que nunca has podido ocultarme nada, pero hasta ahora nunca te me habías enamorado… qué bonito… ¡voy a llorar de la emoción! – decía Gin burlón y sonriente de ver a su amigo con ese nuevo sentimiento aflorando en él.

-         Baka… - susurró Goshia – Está bien, lo admito, me gusta Raisa, tiene un nosequé que me atrae.

-         ¿¿¡¡QUÉ TE GUSTA ESA LADRONA DE COMIDA!!??

Goshia se lanzó encima de Gin para intentar que las chicas, sobretodo el oído fino de Raisa, no oyesen eso.
-         Calla, ella no debe saberlo…

-         Pero… ¿Por qué no?

-         Por dos razones, primera porque nuestras razas son desde siempre razas que se han llevado a matar, y segundo que no sabemos si está casada o qué…

-         Lo investigaremos, venga vamos a los archivos públicos de la biblioteca del Consejo.

Ambos amigos se encaminaron a la biblioteca, pero no encontraron nada sobre Raisa que no supiesen ya, así que salieron de allí, cenaron y se fueron a su habitación a descansar ya que al día siguiente les tocaba comenzar ya con el castigo impuesto por el Consejo.

viernes, 1 de marzo de 2013

El consejo


   El sol empezaba a salir entre los edificios que aún se mantenían en pie, iluminando a su vez los escombros de aquellos que fueron destruidos. Era muy pronto como para que la gente saliese a la calle y sólo se oían unas pisadas que se alejaban cada vez más de esa ciudad totalmente silenciosa.
Cuando ya se hubieron alejado lo suficiente como para no llamar la atención, Ambar despertó a Raisa mientras Gin cubierto de vendas era sujetado por Goshia que sólo tenía alguna que otra cicatriz, ya que el primero quería devolverle los golpes recibidos a la vampira pelirrosa.
-         ¿Mhm…? ¿Dónde estoy? – Raisa miró a todos lados y vio a nuestros amigos - ¡Eh! ¿¡Qué hacéis en mi territorio!? ¡Largaos!

-         Calla y empieza a dar explicaciones  - dijo Ambar detrás suya.

-         …E..Esto…yo… -  Raisa empezó a contar su historia tras empezar a “sudar” debido a haber reconocido a Ambar por el olor.

Después de haber quedado todo aclarado se pusieron en camino, según por lo que les contó Ambar a Goshia y Gin, estaban a 5 h de llegar a la zona dónde se asentaba el edificio del Consejo, Raisa se les había unido a orden de Ambar ya que había que dar parte al Consejo sobre lo ocurrido y ella debía recibir su castigo.
Tres horas después de haber continuado con su viaje, pararon a descansar un rato y Raisa que había ido callada todo el rato, se puso a hablar aunque aún se nota su bordería se estaba empezando a abrir un poco con sus compañeros de viaje, salvo con Gin con el que se seguía metiendo bastante, con Ambar no se metía ya que tras lo ocurrido con ella le tenía respeto y respecto a Goshia se metía un poco con él pero se mantenía un poco pegada a él ya que en parte le caía bien por llevarse mal con los vampiros.
Gin se levantó y fue a cazar, Raisa le siguió seguida por Goshia y Amabr por detrás, Gin encontró una presa fácil, o eso pensaba él hasta que se le escapó alzando el vuelo y no pudo alcanzarla, pero algo tapó el sol durante un momento y unas gotas de sangre le cayeron en su pelo.
-         Pero…¿Quién…? ¿¡QUÉ COJONES!? ¿¡PUEDES VOLAR MALDITA LADRONA PELIRROSA!? – gritaba Gin sorprendido y rabioso.

-         ¿Qué pasa moyashi, tú no puedes? – decía una Raisa divertida mientras tragaba la sangre y tiraba el cuerpo sin vida del ave al suelo para que se lo comiese Goshia. Tras eso, descendió y guardó de nuevo sus alas.

-         ¿Moyashi? – preguntaron Ambar y Goshia intrigados.

-         Luego os digo el significado, y bien…¿qué me respondes?

-         No, no puedo volar, no tengo alas… pero el que tú las tengas te convierte en un murciélago raro  - dijo Gin.

-          No te pases, ya sabemos que no estás contento pero no es mi culpa que seas un atrasado en nuestra especie – siguió picando Raisa a Gin.

-         Jajajajajajajajaja – reía Goshia por el comentario de Raisa mientras que Ambar no soltó ni una carcajada.

-         ¡Iros a tomar por culo! – Gin se puso en camino seguido de los otros tres, y al cabo de un buen rato andando llegaron frente a un edificio alto y grande que se alzaba por encima de los árboles del bosque.

Se acercaron y tras pedir Ambar audiencia con el resto de los miembros del Consejo, les hicieron avanzaran por los pasillos hasta una sala en la que les esperaban los miembros.
-         Hola Ambar, ya has regresado, nos hemos enterado de ciertos asuntos relacionados con vosotros cuatro… De todas formas hoy estamos cansados hemos estado reunidos todo el día haciendo modificaciones en ciertos puntos generales, manaña lo hablaremos, id a descansar podeis usar las habitaciones disponibles y si quereis compartir habitación, hacedlo.

-         Está bien, gracias y hasta mañana - dijo Ambar, tras lo que salieron todos de allí y se dirigieron a las habitaciones, Gin compartió habitación con Goshia y Raisa le tocó estar en la misma habitación que Ambar.