El sol empezaba a
salir entre los edificios que aún se mantenían en pie, iluminando a su vez los
escombros de aquellos que fueron destruidos. Era muy pronto como para que la
gente saliese a la calle y sólo se oían unas pisadas que se alejaban cada vez
más de esa ciudad totalmente silenciosa.
Cuando ya se hubieron alejado lo suficiente como para no
llamar la atención, Ambar despertó a Raisa mientras Gin cubierto de vendas era
sujetado por Goshia que sólo tenía alguna que otra cicatriz, ya que el primero
quería devolverle los golpes recibidos a la vampira pelirrosa.
-
¿Mhm…? ¿Dónde estoy? – Raisa miró a todos lados
y vio a nuestros amigos - ¡Eh! ¿¡Qué hacéis en mi territorio!? ¡Largaos!
-
Calla y empieza a dar explicaciones - dijo Ambar detrás suya.
-
…E..Esto…yo… -
Raisa empezó a contar su historia tras empezar a “sudar” debido a haber
reconocido a Ambar por el olor.
Después de haber quedado todo aclarado se pusieron en
camino, según por lo que les contó Ambar a Goshia y Gin, estaban a 5 h de
llegar a la zona dónde se asentaba el edificio del Consejo, Raisa se les había
unido a orden de Ambar ya que había que dar parte al Consejo sobre lo ocurrido
y ella debía recibir su castigo.
Tres horas después de haber continuado con su viaje, pararon
a descansar un rato y Raisa que había ido callada todo el rato, se puso a
hablar aunque aún se nota su bordería se estaba empezando a abrir un poco con
sus compañeros de viaje, salvo con Gin con el que se seguía metiendo bastante,
con Ambar no se metía ya que tras lo ocurrido con ella le tenía respeto y
respecto a Goshia se metía un poco con él pero se mantenía un poco pegada a él
ya que en parte le caía bien por llevarse mal con los vampiros.
Gin se levantó y fue a cazar, Raisa le siguió seguida por
Goshia y Amabr por detrás, Gin encontró una presa fácil, o eso pensaba él hasta
que se le escapó alzando el vuelo y no pudo alcanzarla, pero algo tapó el sol
durante un momento y unas gotas de sangre le cayeron en su pelo.
-
Pero…¿Quién…? ¿¡QUÉ COJONES!? ¿¡PUEDES VOLAR
MALDITA LADRONA PELIRROSA!? – gritaba Gin sorprendido y rabioso.
-
¿Qué pasa moyashi, tú no puedes? – decía una
Raisa divertida mientras tragaba la sangre y tiraba el cuerpo sin vida del ave
al suelo para que se lo comiese Goshia. Tras eso, descendió y guardó de nuevo
sus alas.
-
¿Moyashi? – preguntaron Ambar y Goshia
intrigados.
-
Luego os digo el significado, y bien…¿qué me
respondes?
-
No, no puedo volar, no tengo alas… pero el que
tú las tengas te convierte en un murciélago raro - dijo Gin.
-
No te
pases, ya sabemos que no estás contento pero no es mi culpa que seas un
atrasado en nuestra especie – siguió picando Raisa a Gin.
-
Jajajajajajajajaja – reía Goshia por el
comentario de Raisa mientras que Ambar no soltó ni una carcajada.
-
¡Iros a tomar por culo! – Gin se puso en camino
seguido de los otros tres, y al cabo de un buen rato andando llegaron frente a
un edificio alto y grande que se alzaba por encima de los árboles del bosque.
Se acercaron y tras pedir Ambar audiencia con el resto de
los miembros del Consejo, les hicieron avanzaran por los pasillos hasta una
sala en la que les esperaban los miembros.
-
Hola Ambar, ya has regresado, nos hemos enterado
de ciertos asuntos relacionados con vosotros cuatro… De todas formas hoy
estamos cansados hemos estado reunidos todo el día haciendo modificaciones en
ciertos puntos generales, manaña lo hablaremos, id a descansar podeis usar las
habitaciones disponibles y si quereis compartir habitación, hacedlo.
-
Está bien, gracias y hasta mañana - dijo Ambar,
tras lo que salieron todos de allí y se dirigieron a las habitaciones, Gin
compartió habitación con Goshia y Raisa le tocó estar en la misma habitación
que Ambar.
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