El nuevo día llegó, y con él
trajo gritos y golpes de la habitación dónde habían dormido Gin y Goshia.
-
¡GIN, ALEJATE DE MÍ! ¡ESTÁS HELADO! - gritaba Goshia.
-
¡EL QUE DEBE ALEJARSE ERES TÚ, CHUCHO, QUE ERES
UNA ESTUFA CON PATAS! – replicaba el otro.
Y así seguían cuando la puerta de
su habitación se abrió y en el umbral se encontraban Raisa y Ambar, con cara de
pocos amigos. Ambos amigos se giran al oír la puerta abrirse y al ver las caras
de las otras se abrazan con miedo al saber lo que les espera mientras Raisa
cierra la puerta, Ambar se acerca a los dos.
Minutos después salen las dos
sacudiéndose las manos, y dejando la puerta abierta tras la que puede verse a
ambos amigos en el suelo K.O con chichones por un tubo.
-
Y no volváis a pegar gritos a las 7.00 a. m - dijo Raisa.
-
O volveremos a recordaros lo que os pasará –
remató Ambar.
Sobre las 10.00 a. m todos
salieron a desayunar para reunirse después con el Consejo y ver qué pasaba al
final con ellos. Según como se acercaban a la sala donde iba a celebrarse el
juicio, el ambiente se volvía más tenso, tanto que podía cortarse fácilmente
con un cuchillo.
Al fin entraron y se situaron en
frente de todos los miembros del Consejo que iban a juzgarles, todos estaban
sudando y comenzaron desde el principio, desde el caso de la posada.
-
Primer caso, el agujero producido en la pared de
una de las habitaciones de cierta posada situada en la linde de un bosque, por
la noche del mismo día de ingreso de un vampiro y un licántropo en ella para
pasar la noche. Ese agujero fue provocado por el impacto de un mueble contra
dicha pared con bastante fuerza y tras lo cual los testigos allí presentes
vieron como una “persona con alas rojizas” salía volando en la oscuridad de la
noche llevando agarrados en sus manos a dos hombres. Por esto, su castigo,
Ambar, miembro del Consejo, al ser un delito menor será penado con el cese de
su voto y participación en su cargo durante el plazo de un mes.
-
Siguiente caso, destrucción de varias viviendas,
innumerables muertes y destrucción de un orfanato en la ciudad cercana,
Mugenbourg. Los causantes de tales destrozos y de la reducción de la población
sin contar con la muerte de los niños, son: Goshia, licántropo, y Gin y Raisa,
ambos vampiros. Este delito tiene aún más miga que el anterior, pero no como
para mandaros a la horca, por ello, vuestro castigo será el de servir a la
“comunidad”. Vuestro castigo durará el mismo tiempo que el de Ambar, un mes.
Gin, tú comenzarás esta semana limpiando cada una de las dependencias de los
licántropos unidos a las filas del Consejo, Raisa y Goshia, vosotros iréis a
Mugenbourg a ayudar a los que siguen vivos, e intentar reparar el daño causado.
Podeis retiraros todos.
Al salir se pusieron a hablar del
tema, mientras daban una vuelta por los alrededores, pero llego un momento que
los chicos se separaron de las chicas diciéndoles que iban a entrenar a la zona
de entrenamiento, tras lo cual se alejaron y comenzaron a hablar de cosas
personales.
-
¿Qué ocurre Goshia? Por cierto, os odio, a mi me
toca limpiar vuestras cacas… - decía Gin.
-
No es culpa mía que el Consejo te haya impuesto
ese castigo… En fin… Lo que quería decirte es que… Bueno… Yo… - balbuceaba
Goshia.
-
Quieres soltarlo ya, espera… - Gin miró a Goshia
y luego se fijó en como se alejaban Ambar y Raisa y de cómo su “hermano” no
paraba de mirar de vez en cuando para allá. -
¡A ti te gusta una de las chicas! – gritó sorprendido Gin.
-
Qué… -
dijo Goshia empezando a sonrojarse -
¡no grites eso!
-
O venga… Sabes que nunca has podido ocultarme
nada, pero hasta ahora nunca te me habías enamorado… qué bonito… ¡voy a llorar
de la emoción! – decía Gin burlón y sonriente de ver a su amigo con ese nuevo
sentimiento aflorando en él.
-
Baka… - susurró Goshia – Está bien, lo admito,
me gusta Raisa, tiene un nosequé que me atrae.
-
¿¿¡¡QUÉ TE GUSTA ESA LADRONA DE COMIDA!!??
Goshia se lanzó encima de Gin
para intentar que las chicas, sobretodo el oído fino de Raisa, no oyesen eso.
-
Calla, ella no debe saberlo…
-
Pero… ¿Por qué no?
-
Por dos razones, primera porque nuestras razas
son desde siempre razas que se han llevado a matar, y segundo que no sabemos si
está casada o qué…
-
Lo investigaremos, venga vamos a los archivos
públicos de la biblioteca del Consejo.
Ambos amigos se encaminaron a la
biblioteca, pero no encontraron nada sobre Raisa que no supiesen ya, así que
salieron de allí, cenaron y se fueron a su habitación a descansar ya que al día
siguiente les tocaba comenzar ya con el castigo impuesto por el Consejo.
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