-
Escuchad vosotros dos - soltó Ambar mirando seria al vampiro y al
hombre-lobo.
Gin y Goshia miraron fijamente a Ambar esperando saber que
iría a decirles ésta. A cada momento a ambos les iba entrando un sopor que iba
aumentando por momentos debido a que se estaban durmiendo con lo que les estaba
explicando Ambar sobre la forma de evitar los peligros que se encontrarían por
el camino en dirección hacia el Consejo.
-
Y esa es la manera en que llegaremos sin casi
ningún problema, ¿lo habéis entendido par de tontos?
-
Claro que sí – respondieron ambos.
-
Y una mierda, pero en fin, espero que salga todo
bien… por cierto, ¿sabeis usar y controlar vuestros poderes?
-
¿Te refieres a cambiar de forma? – preguntó
Goshia.
-
No, sino a un poder interior, cierto es que no
todas las criaturas poseen un poder interior, pero lo he visto en vuestra
mirada, he visto que teneis el don, así que… ¿quién será el primero en probarlo?
-
¡ÉL! – dijo Gin tras empujar a su amigo mientras
éste se resistía y le lanzaba miradas asesinas a aquel con el que se había
criado – lo siento, viejo amigo, pero no me fío ni un pelo…
-
¿¿¡¡Y TENGO QUE SER YO EL CONEJILLO DE
INDIAS!!?? – gritaba Goshia a Gin.
-
¡Dejad de discutir los dos! Veamos, te llamabas
Goshia, ¿no? – preguntó Ambar y tras recibir un asentimiento por parte de
Goshia, ésta continuó – Bien, ahora junta las manos pero dejando un espacio
entre ellas y busca una energía que fluya en tu interior, la notarás, es una
energía aún más fuerte que el lobo que posees, y tú – dijo señalando a Gin – no
te has librado, tras él, probarás tú y me da igual lo que digas.
Goshia buscó en su interior, tras media hora notó algo
dentro de él que no era igual a su poder de lobo y lo liberó haciendo que se
formara una brisa que iba aumentando de fuerza a cada segundo.
-
Bien hecho…ahora…antes de desactivar tu
poder…concentra la energía en el espacio que hay entre tus manos – le dijo
Ambar.
Goshia lo hizo y al cabo de dos minutos se pudo ver que se
había formado una bola de color azul claro con reborde blanco que desprendía
haces de viento en todas direcciones.
-
¡Ahora lánzala contra esa roca! – gritó Ambar en
medio del vendaval mientras ella y Gin intentaban asirse a algo para no salir
volando. Goshia gracias a su fino oído la oyó y lanzó la bola contra la roca
que al impactar la cortó con el poder del viento y acto seguido fue
desintegrada por la energía contenida. Después de eso, sorprendido se concentró
y desactivó su poder.
-
Bi…bien… es tu turno Gin… - soltó la ángel
caído.
Gin hizo lo mismo que Goshia y liberó su poder, provocando
que la temperatura aumentase de forma alarmante y que los rayos del sol del
atardecer se volviesen tan brillantes que cegaban y desorientaban. Al lanzar la
bola de energía el efecto fue similar a la bola anteriormente lanzada. Tras
desactivar su poder se acercó a los dos que estaban esperando bajo un árbol
para evitar el poder de Gin, a pesar de las quemaduras en el cuerpo de éste,
Ambar le felicitó y les comunicó que lo más probable es que les admitiesen en
el ejército a ambos por el potencial que tenían.
Esa noche mientras descansaban plácidamente cerca de un
arroyo, fueron atacados por un grupo de cazadores que hirieron y capturaron a
Ambar. Ambos amigos, se levantaron, cambiaron de forma y se miraron sonriendo
de forma malévola al darse cuenta no sólo de que sería su primera batalla para
sobrevivir sino también, porque se iban a dar un festín tras derrotarlos y
salvar el pellejo de la plumífera.
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