El amanecer sorprendió con los
primeros rayos del alba a nuestros tres viajeros bañando sus cuerpos e
iluminando un poco la zona en la que se encontraban, la cual estaba calcinada
debido al combate de la noche anterior.
El primero en despertar fue
Goshia, le siguió Ambar y tras que la explicación de lo ocurrido intentaron
despertar a Gin pero era imposible, no había forma de lograrlo, hasta que
Goshia tuvo una idea.
-
Eh, Ambar, ¿Y si le tiramos al agua para que se
“refresque un poco las ideas”? – preguntó un alegre aunque algo cansado Goshia.
-
Hagámoslo, ya que no reacciona de manera normal
a nuestras peticiones – respondió ella.
Entre los dos cogieron a Gin por
los brazos y las piernas, se acercaron al arroyo y tras balancearle unas
cuantas veces, le lanzaron al agua salpicando toda la hierba de alrededor y
provocando que Gin se despertase gritando.
-
¡¡SOCORRO!! ¡¡ME AHOGO!!
-
Jajajaja – se reía Ambar mientras se sujetaba el
estómago al ver a Gin chapoteando aterrado, con los ojos cerrados y el pelo
blanco y largo empapado tapándole la cara, lo que le daba un aspecto entre
aterrador y cómico.
-
Gin… Jajajaja… - reía también Goshia – abre los
ojos y si tu mata de pelo te permite ver fíjate en tu situación.
Gin dejó en esos momentos de
moverse como un histérico y se apartó el pelo, y al verse en la situación en la
que estaba se empezó a poner rojo, primero por la vergüenza y luego ya de
rabia.
-
¡HIJOS DE PUTA! ¡ME LA PAGARÉIS! – gritaba
rabioso.
-
JAJAJAJAJAJAJAJAJA – se partían de risa los
otros dos. – En fin…jajaja…será mejor que continuemos nuestro viaje…por cierto
chicos…gracias por salvarme anoche – dijo Ambar.
-
No fue nada, ¿verdad Gin? – dijo un feliz Goshia
Gin empezó a andar furioso,
avergonzado y bufando a sus dos compañeros, mientras estos dos le seguían de
cerca mientras mantenían una agradable charla. Al llegar la tarde, apenas
quedaban ya horas para que el sol se pusiese y diera paso a la noche, llegaron
a una ciudad llamado Mugenbourg.
Gin que se había pasado todo el
viaje hasta allí enfurruñado y sin abrir la boca, se giró, miró a sus amigos y
echó a correr por las calles de la ciudad. Sus dos acompañantes se lanzaron en
su persecución, le alcanzaron justo cuando estaba a punto de atacar a un par de
personas para alimentarse, estas dos personas se dieron cuenta de lo que era y
echaron a correr aterrorizados, mientras Gin se zafaba de Goshia y echaba a
correr en pos de su “cena”.
En esos momentos por una calle
cercana se acercaba una persona de ojos rojos como la sangre y pelo rosa
recogido en una coleta, vestía ropa negra y la expresión de su cara era seria.
Los dos habitantes del lugar chocaron de lleno contra ella cayendo al suelo, la
miraron muertos de miedo, sabían quién era.
-
Tú..tú..¡tú eres la asesina de la noche! – gritó
uno de los dos.
-
Je…es correcto eso…te has ganado un premio
humano inservible para este mundo – La chica de pelo rosa le cogió del cuello
de la camisa y con una fuerza sobrenatural le elevó del suelo hasta poner su
labios cerca de la yugular de esa persona, después abrió la boca e hincó sus
colmillos bebiendo su sangre.
Momentos después llegó corriendo
Gin y se quedó paralizado observando como una chica de pelo rosa le había
robado descaradamente a sus presas y se estaba alimentando en su propia cara.
-
¡TÚ! ¡ESOS HUMANOS SON MÍOS!
-
¿Qué humanos…? ¿Te refieres a este despojo de
piel y huesos sin ni una gota de líquido revitalizante en su interior? Si tanto
los quieres, ahí los tienes - la chica
cogió los cuerpos sin vida de las dos personas de las que se había alimentado y
se los lanzó a nuestro vampiro “canoso”.
-
¡TE MATARÉ POR ELLO POR MUCHO QUE SEAS TAMBIÉN
UNA VAMPIRO! – gritaba Gin enloquecido.
-
¿No crees que primero deberías presentarte antes
de asegurar que vas a hacer algo a alguien?
Ya sé que eres un vampiro, y que lo soy yo, pero me odio a mí misma por
ser lo que soy pero odio aún más a los vampiros que existen en el mundo, por si
te interesa, mi nombre es Raisa, Raisa Masamune.
-
Yo me llamo Gin – dijo este algo más relajado
pero seguía temblando de ira - y ahora
te mataré. – Empezó a correr hacía ella y estiró el brazo para golpearla pero
Raisa había desaparecido y en cambio el golpe se lo había llevado Goshia en la
cara que había aparecido en esos momentos allí en busca de Gin.
-
¿¡TÚ ERES IMBÉCIL GREÑAS BLANCAS!? – gritaba
Goshia
-
¡NO ME GRITES CHUCHO ASQUEROSO! NO ES CULPA MÍA
QUE ESTÉS SIEMPRE EN EL MEDIO DE TODO – replicaba Gin.
Raisa observaba todo apoyada en la pared de un edificio mientras
sonreía de forma irónica la pelea del vampiro y el licántropo.
-
ME HE CANSADO DE QUE HAGAS SIEMPRE LO QUE TE DE
LA GANA GIN – Goshia se transformó - TE
DARÉ UNA LECCIÓN QUE NO OLVIDARÁS JAMÁS
Gin se puso en modo de ataque
mientras le respondía a su amigo - ¿TÚ Y CUÁNTOS MÁS COMO TÚ CHUCHO SARNOSO?
-
Muy divertido, me hacéis reír mucho… - Dijo
Raisa en esos momentos – así que sois un vampiro y un licántropo que viajan
juntos…qué extraño es de ver… a la vez que…¿tierno? No me digas que…¡sois
pareja!
-
¿¿¿¡¡¡QUÉ ACABAS DE DECIR TÚ PELIRROSA!!!??? –
gritaron los dos.
-
Lo que oís, además…jejeje, estáis rojos los dos,
eso es que he atinado, ¿no? – siguió picando Raisa.
-
¡VALE, SE ACABO, TE MATO AHORA MISMO! - Dijo Gin preso de la ira.
-
TE APOYO GIN – Goshia se lanzó junto a su amigo
a por la vampira.
-
Niños… - suspiró la vampira mientras esquivaba
los ataques de ambos con suma facilidad. - ¿A cuál de los dos le gusta volar?
Creo que será a ti Gin… - le agarró del pelo, y le dio un puñetazo fuerte
mandándole a volar contra la casa de en frente, segundos después Goshia salió
volando en la misma dirección e impactó en la pared de la misma casa. Ambos
impactos dañaron gravemente el edificio provocando que se viniese abajo con un
estruendo enorme, levantando polvareda y dejando muchas muertes en el desplome.
Goshia y Gin se levantaron del
suelo heridos pero enteros, y se lanzaron de nuevo contra Raisa, esta vez
lograron golpearla pero cuando iban a dar el golpe de gracia, Raisa escapó y
Goshia destrozó la mitad de la pared de otro edificio. Así iba pasando la
noche, ya llevaban 4 edificios destruidos, miles de muertes y en esos momentos
se encontraban cerca del orfanato.
-
Goshia…debemos acabar ya con esto… - dijo Gin
casi sin fuerzas, con un ojo cerrado sujetándose el brazo derecho, la ropa
rasgada pero sin camiseta, con su pelo lleno de restos de escombros y polvo y
sangrando toda la cara.
-
Lo sé…Gin…pero…es muy ágil…¿alguna…idea…? –
preguntó Goshia no en mejor estado, él tenía la cara llena de sangre, una mano
rota y estaba sin ropa salvo por un trocito de los pantalones que había
resistido a la batalla.
-
Sólo…se me ocurre…usar…las…bolas de…energía…
-
Hagámoslo…
-
¿Qué estáis tramando? - dijo Raisa llena de arañazos, con la sangre
de sus combatientes manchando su ropa rasgada, el pelo revuelto y sucio y
escupiendo sangre por la boca mientras se ponía enfrente de ellos dándole la
espalda al orfanato.
Ambos amigos crearon las bolas de
energía con algo de la que les quedaba y se las lanzaron a la vampira que las
esquivó en el último segundo, haciendo que destruyeran el orfanato en una gran
explosión, dejando a ambos amigos paralizados por lo que acababa de ocurrir
mientras se oían los últimos gritos de los niños en medio de la explosión.
-
Gracias…por hacerme el trabajo sucio…al final me habéis ahorrado el ensuciarme las manos… jejejeje…
-
Deberías callarte, estarás más guapa sin soltar
una palabra – dijo una sombra con los ojos brillantes, después le dio un golpe
a Raisa y se la echó a los hombros. – Y
vosotros dos…
-
Am…Ambar…nosotros no pretendíamos… - empezaron a
decir los dos amigos mientras se abrazaban el uno al otro muertos de miedo.
-
¿¡CÓMO SE OS OCURRE MONTAR EL ESCÁNDALO QUE
HABÉIS MONTADO!? ¡VENID AQUÍ, NO HUYÁIS COBARDES! – gritaba Ambar mientras les
perseguía corriendo por las calles llevando a una Raisa inconsciente con ella.
Gin... ten mucho cuidado, por que puedes llegar a peligrar conmiggoo ¡.
ResponderEliminarmuajajajaja
como se nota que las mujeres tenemos el pòder
ResponderEliminar